Fundamentos Epistemológicos de la Psicoterapia
Profesor: Matías Fernández D.
Paso Por
Un curso De Fundamentos
CAT
A estas alturas del curso de Fundamentos me pregunto qué es un curso, sí se le llama así a esta instancia donde se espera obtener información acerca de alguna materia por un tiempo determinado, o bien como dicen en los diccionarios al conjunto de alumnos que asisten al mismo grado, o el tratado sobre alguna materia etc. Sigo buscando definiciones y me encuentro con una que hace mucho más sentido con lo que pienso, cuando se acerca el cierre del curso de Fundamentos Epistemológicos. Esto es la definición que hace referencia al tiempo al “paso o evolución de algo” e incluso al curso del agua en un río.
Eso Pienso, que este curso ha sido un paso de algo, no sé bien qué pasó, pero pasó...
El curso en relación a las lecturas fue un paso a la crisis, en términos de una oportunidad al cambio. Creo que estas lecturas se encargaron de remover y derrumbar muchos mitos e ideas que estaban intrincadas y automatizadas en mi sistema de razones, esto me significó muchos viernes de silencio (aunque pueda sorprender al lector) desde las tres y media hasta que alguien me preguntaba porque tenía esa cara de enojada. Esto me daba mucha risa, ya que me encontraba con cara de pitufo filosofo intentando ordenar alguna idea, pensando en las explicaciones Freud y todos estos humanos que logran ordenar las ideas como para contarlas a otros (cosa que admiro de sobremanera). Intentaba comparar, acoplar, mezclar e incluso traducir a la fuerza algunas de éstas, con el ingenuo fin de hacer una idea definida de todo eso, algo que pudiera ser explicado si me preguntan cuánto sé o qué estoy estudiando en el Postítulo.
En esos momentos, si bien me ha pasado muchas veces antes cuando algo me hace pensar, me encontré con que el intento por ordenar ideas era más cercana a un tirar piezas que flotan alrededor, y sentirme tranquila en eso, en que estas ideas se agregaban a una constelación que está también en curso, en un movimiento que suelo hacer consciente de vez en cuando y creo se mantendrá hasta que el curso se acabe*. Además una vez más me encuentro con que todavía no acepto que me cuesta mucho pensar de forma lineal y que esos intentos por explicar están ubicados más en una educación y mi parte que intenta desesperadamente adaptarse a los sistemas tradicionales de pensamiento. Sin embargo, no puedo evitarlo y me encuentro con el placer de que me gusta que todas estas explicaciones solamente estén, estén moviéndose o quietas a veces, pero sobretodo disponibles cuando encuentran eco en los sucesos reales o me ayudan a estar receptiva a otras personas y hacer contraste o sintonía con ellos.
Dentro de las lecturas, debo decir que Maturana y Varela me llevaron a lo descrito recién, a pensar en cómo pienso, a criticarme una y otra vez y después perdonarme y tener paciencia conmigo y mi poca experiencia, fue como leer la descripción de un curso, una propuesta, un camino señalado, pero no recorrido. Pude ver en lo planteado por estos autores que hay que pasar por otros libros y hechos, para volver y poner las experiencias una y otra vez a la luz lo que estos autores dicen. La idea de traer mundo a la mano, cómo construimos una y otra vez el mundo en el que nos desenvolvemos. Cómo el encuentro con otros se hace tan necesario para existir como uno, generaron revoluciones en mí, que continúan activas. Al mismo tiempo y coherentemente con lo propuesto parecía solo una teoría cuando intentaba entenderla.
Cuando hablo de un camino recorrido, pienso en nunca parar de recorrer, de cursar entre estos significados, experiencias y los hechos. Ya suena a una apresurada conclusión a este escrito, pero debo decir que esto más que final es el centro de mi paso por el Curso de Fundamentos.
Esta última idea me lleva recordar el camino del curso de Fundamentos y los conflictos que surgieron a mi paso, ya conté de aquel en relación a mi usual estilo de pensamiento. También podría hablar del espacio físico y cómo la disposición de las sillas me llevaron a concentrarme mucho en mis pensamientos, entrando en una especie de aislamiento, por lo que me encontré en incontables ocasiones intentando girar para ver a mis compañeras y no sentir sola la angustia que trae la conciencia del no tener verdades, ni objetividad, ni conocimientos que no fueran construcciones. En esos momentos lo más real y certero era que estaban mis compañeras ahí compartiendo esto.
Percibía que estábamos todos ahí, en seguida me encontraba con el conflicto que me provocaba el silencio de ellas, en las primeras clases, que coincide con el inicio del postítulo. En seguida pensaba cuánto de ese conflicto tenía que ver con mi poca paciencia, la vergüenza de siempre estar hablando y querer que alguien me rescatara de la verborrea, lo cual me fue muy claro cuando usted profesor se refirió a esta característica mía, ese “nunca te quedas callada”; fue un descanso y me dio rabia también, es difícil escuchar a otro. Pero bueno, el conflicto con el grupo era querer conocer qué les pasaba a ellas con todo los que estábamos leyendo y pensando al minuto de la clase, justamente los temas tocados me llevaban a buscar si todo el terremoto era para las otras también. Me sorprendía cuando fuera de la clase esto ocurría y por fin mis compañeras compartían su experiencia. Me encantaría que eso ocurriera en el Curso…aunque también si pienso todo lo que he dicho en relación a ver el Curso como fluir era tan consecuente que cosas ocurrieran afuera de éste.
Por ejemplo, cuando pasó que hablamos del Grupo T en Fundamentos, este hecho me hace pensar en cómo las lecturas y lo comentado en Fundamentos tenía algo de Grupo T en el sentido de lo terapéutico que es mirarse uno mismo y a los otros con la ayuda de teorías tan dinámicas que permiten incluir la experiencia al momento en que uno lee o habla, esta circularidad y simultaneidad, pienso; provoca la intensidad emocional de las reacciones de silencio de mis compañeras, mi explosión de comentarios, la explosión de todas en el que llamo “grupo café” después del Curso y por supuesto los conflictos con los que me iba a mi casa. Recuerdo eso sobre todo cuando apareció el tema del Grupo T o de las instituciones o incluso pensar en cómo la naturaleza va pasando de un estado a otro; al parecer algo clickeaban en mí.
Con relación a usted profesor, y cómo tan coherentemente con las materias propuestas, fue tan auténtico en contar sus experiencias e ideas. Lo que me sorprendió en contraste con esto, fue lo que alguna vez le expliqué como delicadeza con nosotras como grupo, quizás yo esperaba más empujones de su parte a ir un poco más allá como grupo En-Curso. En esto me siento más espectadora, ya que yo si me sentí directamente llamada a pensar acerca de mi posición con respecto al poder, el conocimiento, como cuando conté parte de mis experiencias con pacientes, creo que eso me sirvió mucho hizo que el Curso adquiriera más significado por ser experimentado ahí, el tener que verme pensando en mis principios organizadores y la fuerza o fragilidad de estos.
Ahora pienso; probablemente este deseo proviene de lugares oscuros todavía para mí, ya que es muy probable que no todas nosotras vivamos esto de la misma manera y no todas necesiten o busquen que alguien les proponga pensar acerca del propio comportamiento. Yo sí me sentía desafiada y me doy cuenta que parece que eso me gusta, sentir el susto de no saber que pensar, ni contestar. Queda claro entonces que un Curso tiene su ritmo, en tanto grupo y fluir o cambio, eso me queda más claro.
Me encuentro ahora mientras lo escribo con el apremio y mi ánimo por que pasen cosas. Que no se entienda que es en un afán de avanzar o algo parecido, creo que más que empujar el río, me gusta generar distintas corrientes, probar distintas y como me aburro de mi mano en ideas y comentarios quiero escuchar otras cosas, a veces uno se puede cansar de pensar lo mismo acerca de las cosas, me gusta la idea de que te muestren los puntos ciegos, aunque probable que muchas sigan siéndolo. Me gusta ver y compartir tanto como pueda la experiencia de otros, en este caso usted y mis compañeras. De donde viene este gusto, no tengo idea quizás es lo que me lleva a la vocación de conversar y escuchar a otros, desde que tengo memoria lo hago, no importa donde es solo algo que hago.
Parece que quiero abandonar un momento las declaraciones de principio y mi extremo narcisismo, del que (espero) me hago responsable cada día, para hablar acerca de lo significa tener que hacerse cargo de lo experimentado, escuchado y leído durante el Curso. El resultado de esto sería contradecirme deliberadamente y correr del Curso, salir, hacerme ciega y sorda y vivir en la ilusión que dan las respuestas teóricas. Viene la palabra terror a mi cabeza (muchas veces en clases). No tengo idea cómo hacerlo, cómo no ejercer poder con los pacientes, estar receptiva y a la vez activa en mi trabajo y en mis experiencias cotidianas ¿cómo deshacer el haber tenido acceso a lo hablado en el Curso de Fundamentos, como borrar a Maturana o Stolorow?
Al parecer voy a retroceder mil veces a este refugio, creo que debo reconocer que es tentadora la ceguera, incluso tomar lo visto en el curso de Fundamentos y volverlo una explicación más, desentenderme de la propuesta a mirar y trabajar de otra forma. Pero parece que ya no puedo. Que solitario es salir al mundo social cotidiano con esto, ¿cómo se explica algo que solo se puede proponer a través de acciones? Cómo salir diciendo no sé, para que los otros me muestren lo que ellos saben acerca de las cosas. Y eso creo que el paso por este Curso me llama a practicar en cada momento; pensar acerca de cómo pienso, revisar los sentimientos que me encuentro y cómo me acerco a los otros con preguntas honestas e intentando hacerme responsable de los mundos que construyo.
Creo que esto queda abierto, incluso desde de los caminos que pasé antes de conocer este Curso, que me llevaron a encontrar sentido en esta circularidad propuesta entre ser y hacer. Solo puedo decir que este curso me hace consciente de algo tan simultáneo como pensar y hacer y sentir, siento que fue una parada en el camino a mirar y entender algunas cosas sobre cómo entendemos las personas, los terapeutas, todos. Permanentemente esta clase me recordaba la misma sensación que tengo cuando trabajo con una persona al frente y lo que me gusta de hacerlo, como si todo estuviera pasando ahí al mismo tiempo. Podría decirse que es un Curso quieto, donde todo se puede apreciar con mayor tranquilidad.
* curso de mi vida.
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